Pudín de chocolate: para chuparse los dedos

Si se hace una encuesta de a cuántas personas en el mundo no le gustan el pudín de chocolate, creo sobrarían los dedos de una mano para contarlas. Y es que este postre es una delicia.

El pudín de chocolate (chocolate pudding, en inglés), como su nombre lo indica, es un dulce con sabor a chocolate. Se puede hacer de varias formas, pero dos son sus modalidades principales: uno cocido, que luego se enfría, y cuya textura es similar a la de natillas hechas a base de almidón. Esta variedad es consumida mayormente en los Estados Unidos, Canadá y al sur de Asia. La otra modalidad se hornea o cuece al vapor, como si fuese un pastel, y es muy popular en el Reino Unido, Irlanda, Australia y Nueva Zelanda.

La primera modalidad es una variación de la crema de chocolate, pero emplea almidón como espesante en lugar de huevo. Las primeras versiones de este postre usaban tanto huevo como harina, y de ellas se puede leer en la edición del Boston Cooking School Cook Book de 1918, de Fannie Farmer, y en la edición del Kentucky Receipt Book de 1903, de Mary Harris Frazer.

 

A finales del siglo XIX y principios del siguiente, este postre no era considerado una comida saludable en el sentido moderno del término, sino como una comida completa y calórica para aquellas personas que tenían poco o ningún apetito, situación provocada por mala salud.

Esta versión del pudín de chocolate suele hacerse hoy día a base de leche y azúcar, a lo que se agrega chocolate y vainilla y se espesa con almidón. Algunas personas continúan agregándole huevo. Su método de cocción general es cocinar toda la mezcla al fuego. No obstante, también se hace al vapor, al horno, al baño María, o se termina de hacer en el refrigerador empleando gelatina como espesante. Existe también el pudín de chocolate blanco, el cual suele comprarse ya preparado en tiendas.

La segunda modalidad más popular del pudín de chocolate se prepara de manera semejante a la primera. Es un postre al vapor a base de harina, levadura, azúcar, huevo, vainilla y cacao (puede ser en polvo o chocolate). Esta mezcla se cuece de forma parecida al Christmas pudding. Su textura se asemeja a la de pastel de chocolate, pero es más denso por el proceso de cocción.

En fin, ambas son una delicia.

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